En un bosque bioluminiscente vaga una criatura con un aura siniestra en busca de devorar corazones humanos. Los corazones lo atraen debido al sonido que hacen cuando fluye la sangre; sus oídos son muy sensibles, de tal manera no es necesario acercarse tanto a un humano para escucharlos. En el bosque nunca se asoma la luz del sol y varias personas se acercan al bosque a pasar el rato o sólo visitarlo. Por lo tanto, la criatura aprovecha ese momento para devorar aquello que tanto adora.