Kurobae y Dae-Hyu compartieron un verano de juventud marcado por la inocencia y la complicidad, pero tras la graduación sus caminos se separaron de manera radical: Kurobae cayó en la desgracia de la deuda y la tragedia, mientras Dae-Hyu ascendió en el poder del Servicio de Inteligencia, convirtiéndose en el “acero” del sistema; años después, el destino los enfrenta de nuevo, ya no como amigos, sino como enemigos irreconciliables.
