Cuando un trauma olvidado se encierra en su propia realidad, Verónica queda atrapada nuevamente en una sentencia de aprendizaje irreal y sádico. Escapar no es una opción, la única salida es encarar al núcleo de cada mal hasta llegar al origen del laberinto. Pero para detener la tortura hará falta mas que coraje y valentía, Verónica deberá aceptar su relación con el miedo y la tristeza.