Evie era la hija perfecta, recreada en un laboratorio por su padre. Tras dos décadas de investigación y con la ayuda de Olivia, la clonaron. Pero el destino jugó sucio: en pleno reencuentro, agentes secretos irrumpieron y, en un acto desesperado, Olivia huyó con Evie por orden del científico, dejandolo a manos de los agentes. Al despertar, Evie en un cuerpo que no sentía suyo, enfrentaba nuevos retos pues no recordaba su vida por completo y en el proceso de recordarse aparece un amor inesperado.
