Abrumado por el tedio de su trabajo diario y las responsabilidades cotidianas, un ingeniero cincuentón crea un androide. El objetivo es simple: delegar al autómata las tareas monótonas de su empleo y quehaceres domésticos. Pero nada sale como es previsto. El robot comienza a expresar sentimientos, no puede controlar la complejidad emocional humana y todo se desmadra.

Abrumado por el tedio de su trabajo diario y las responsabilidades cotidianas, un ingeniero cincuentón crea un androide. El objetivo es simple: delegar al autómata las tareas monótonas de su empleo y quehaceres domésticos. Pero nada sale como es previsto.