Hace setecientos años, los Kar dejaron de morir. Desde entonces, sus cuerpos se regeneran mientras su pueblo trabaja para los Aldarith y convierte la muerte en religión. Rin solo intenta sobrevivir hasta que encuentra un anillo negro en el Gran Lago. Cuando algo imposible rompe por primera vez el ciclo, descubre que la muerte no había desaparecido: estaba esperando una puerta
