La humanidad vive sometida por su propia maldad y por dioses que eligieron el silencio. Atrapados entre la opresión humana y la crueldad divina, avanzan resignados hacia una muerte eterna. Nadie lucha, nadie reza, nadie intenta cambiar el destino… o eso creen. Porque cuando los dioses caen y el mundo se arrodilla, incluso un solo intento puede convertirse en una amenaza.