Harriet siempre ha sido invisible. Para su familia. Para la escuela. Para el mundo entero. Hasta que una noche en el hospital psiquiátrico, una voz extraña la llama por su nombre. No es un médico. No es un paciente. Es alguien —o algo— que nunca debió conocer. Alguien que sabe cada uno de sus pensamientos, cada herida, cada mentira que ha dicho para seguir sobreviviendo. Alguien que le ofrece exactamente lo que más desea… a cambio de lo único que le queda.