La religión les impide a los jóvenes consumir cuanto quieran del entretenimiento porque ocultan fuerzas diabólicas. Después de encontrar un mensaje oculto en videojuegos y juguetes, Eliab y Dámaris serán guiados a una zona de su barrio dónde podrán adorar la cultura pop hasta el hartazgo. Sin embargo, las cosas se salen de control.