Lía Arden lleva una vida aparentemente normal. Siempre sonríe y ayuda a los demás, pero en el fondo siente que le falta algo que ni ella misma puede explicar. Un día encuentra una estación de tren abandonada que no figura en ningún mapa. Allí conoce a Noah Vesper, un joven que espera un tren que nunca llega y que no recuerda quién es. Cada vez que Lía vuelve a la estación, el tiempo en el mundo real apenas avanza. Sin embargo, entrar allí tiene un precio: por cada visita.