Alan murió hace cinco años… pero el llanto de su amado todavía lo alcanza cada día. Incapaz de aceptar la despedida, toma una decisión desesperada: reencarnar y volver a su lado, aunque sea de la única forma posible… como un gato. Desde esa vida pequeña y silenciosa, Alan observa de cerca lo que dejó atrás: el dolor, el vacío, y los vínculos que se deforman cuando nadie sabe cómo seguir. Y entonces entiende la verdad que más teme:.
