Hace veinte años, la galaxia vivía una era de paz absoluta. Bajo la vigilancia de sus guardianes, cada planeta vibraba en perfecta armonía, protegidos por el equilibrio cósmico. Pero esa armonía se rompió en un instante. Una antigua magia oscura emergió desde las sombras, forzando una alineación planetaria nefasta. Saturno, el corazón de esta tragedia, se convirtió en el epicentro de un cataclismo que desató el caos en todo el sistema. La Tierra no fue la excepción:
