Hace 56 años, HERA, una enfermedad que petrificaba la sangre de la gente de forma progresiva apareció en el mundo. Los científicos intentaron de todo, pero no se encontró ninguna cura para ella, por lo que recurrieron al destierro de los infectados por el bien de la humanidad. Todos ellos fueron mandados al Gokuen, un abismo tan inmenso que parece un lugar normal de este planeta, pero que en realidad, está hundido en acantilados de más de 150 metros bajo el nivel de tierra.