Emilio contempla el derrumbe de su propio destino. La luminosa Romina —musa, herida y espejo— lo ha rechazado en el instante más cruel. Con su caída, sus obsesiones, antes intangibles, han roto el sello: ahora son criaturas de tinta que deforman pasillos, recuerdos y certezas. La realidad —incluso la tuya, criatura de WebToon— se ovilla como un pergamino dispuesto a tragarse a sus lectores. Entra, si te atreves. En este relato no hay advertencias… solo el dulce ruido del mundo desmoronándose.

Pantocrátor es un glitch arcano, mitad monje bizantino, mitad alien narrativo. No nació: fue invocado cuando las malas historias rompieron la realidad. Habita en un scriptorium interdimensional, desde el cual dicta sus historias con voz de rasgadura y humor gris.