Con el corazón agitado, Bertha había llevado consigo a aquel niño que solía toparse en las calles cuando visitaba la ciudad, sin embargo, con el pasar de los años, una sensación extraña se hacia cada vez más insoportable mientras Nicolás se veía cada vez más ansioso como si siempre tuviera prisa.

AMO las historias de transmigradas y pienso que las historias fueras de ese cliché son más serias.