Dios no es perfecto, como dicen los libros. Lo mismo ocurre con sus creaciones. Después de la extinción de los dinosaurios; antes de las guerras y de cualquier tecnología humana, los ángeles eran muy pequeños y tenían curiosidad por el mundo y los neandertales que parecían destacar frente al resto de las criaturas. Dos ángeles, Azrael y Sariel, decidieron investigar qué pasaba con ellos después de la muerte, a donde iban sus almas, pero... ¿Serán las almas el único misterio?