En un edificio que parece a punto de colapsar, las paredes son delgadas. Los ruidos, inevitables. Miradas, encontradas cada tarde. Entre el barro de la arcilla y el humo de los cigarrillos, Sebastián y Jimmy construyen una convivencia incómoda y tensa. Uno busca sentido en el arte. El otro, redención en el peligro. Ninguno está preparado para lo que sucede cuando la intimidad deja de ser opcional. Porque hay secretos que no deberían compartir