Para Damián, la existencia de Ian no es obstáculo, pero, cada vez que se cruzan algo malo le sucede, será por una maldición o simplemente son sus ideas sobre Ian las que le hacen creer esto, Ian con su rostro serio, y una reputación sombría, es a quien culpa por todas sus desgracias. Sin embargo, cuando Damián al fin logra ver más allá de las apariencias y descubre el verdadero carácter de Ian, su corazón comienza a latir de forma inesperada cuestionando si lo que sentía era odio o algo más
