Liar comenzó a escuchar la voz después de aquella noche. Una voz que no la juzga. Una voz que la entiende. Una voz que la llama por su nombre. Todos creen que está enferma. Noah cree que necesita ayuda. Pero hay algo que nadie sabe. Desde ese día… Liar no volvió sola. Que Dios me perdone… porque quizás yo fui quien abrió la puerta.

No ce que poner, Holis