Eve solo quería una vida normal: estudiar, comer sin engordar y salir con sus amigos. Lo que no quería era que un demonio arrogante se mudara a su casa. Aleck, destinado a ser un demonio fuerte, huyó al mundo humano por culpa y tragedia, encontrando refugio en una familia que no pidió y obligado a llevar una vida mundana. Ahora ambos deben aprender a convivir... sin matarse en el intento.