Un dueño de un restaúrate, que asignó un día a la semana para hacer cosas de las que nadie se terminaba enterando, ni las personas con las que convivía en tal día sabían que era él. Uno de esos días dichosos días al salir de un lugar en él que se había encontrado, vio a un chico llorando en silencio cerca de una tienda de conveniencia, no le llamo mucho la atención, me decido ir a tal tienda, pasando enfrente del muchacho, entrando a la tienda para comprar… cosas un tanto cuestionables…